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¿Cómo
encontramos los adultos el gozo de vivir en esta vida rutinaria que
enferma? Cielo
Vázquez
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En
esos momentos en los que la responsabilidad por la crianza de nuestros
niños,
Si uno se pusiera en una actitud y
en una disposición adecuada; si en lugar de imaginar un acto automático,
uno pone atención en el momento y trata de que éste sea único y
bello, nunca podría volverse aburrido. Explorar día a día, minimizar lo
exageradamente agrandado, minuto a minuto, segundo a segundo. Acostarse
y no pensar en nada más que mañana es otro día y no tiene por qué
ser igual a este; ayer ya pasó, y, mañana será mejor porque estaremos
alertas para encontrar ese detalle que por más pequeño que sea, hará
de ese día, un día feliz. No siempre una presencia cercana
genera el impulso. Podemos estar rodeados de seres queridos y sentirnos
solos, y estar solos y sentirnos acompañados. El impulso está dentro
de uno mismo. Hay que comprender que ser una persona significa ser
sensible a los propios sentimientos que nacen de uno y no que brotan de
la rutina. Por eso, cada uno de nosotros es
responsable de satisfacer esos sentimientos lo más armoniosamente
posible cuando se expresan espontáneamente. Dar genera una corriente de
deseo previo que exige sin querer una reciprocidad, por lo tanto,
recibir de lo mismo que se da, es seguro. Así, la persona adulta, liberada
por la razón y por cualquier circunstancia ajena, podrá recrear su
propia situación, su propio mundo sin límite, ideal de todo ser
humano... y no sólo para hallar la vida plena para sí misma, sino para
sanar su propio entorno, por lo cual recibirá el inmenso... gozo de
vivir.
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